Campos magnéticos para estimular el crecimiento de los vegetales

Los campos magnéticos tienen su origen en las corrientes eléctricas. En el medio en el que vivimos estamos rodeados de campos electromagnéticos y aunque son invisibles para el ojo humano, se originan principalmente por la acumulación de cargas eléctricas en determinadas zonas de la atmósfera por efecto de las tormentas. De acuerdo con este regalo de la naturaleza, investigadores españoles de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han hallado nuevas aplicaciones y han demostrado que un campo magnético tiene un efecto estimulante en el proceso germinativo de las semillas de tomate durante las primeras etapas del crecimiento de plantas.

El estudio del efecto de los campos magnéticos en el reino vegetal no es una novedad. Sus efectos se estudian desde hace varias décadas, pero hasta ahora no se habían obtenido resultados destacados. En este contexto, un grupo de investigación de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha estudiado el efecto de campos magnéticos, notablemente superiores al terrestre, en la germinación de semillas de tomate y en las primeras etapas del crecimiento de las plantas. Los resultados muestran que el campo magnético tiene un efecto estimulante en el proceso germinativo.

Sus efectos en los alimentos

La intensidad y el tiempo de exposición al campo magnético, las condiciones ambientales, el tipo de semilla y sus condiciones de conservación o la sensibilidad de la especie tratada, son algunos de los factores determinantes en el estudio del efecto del campo magnético sobre los vegetales.

El grupo de investigación, conocido como “Bioelectromagnetismo aplicado a la ingeniería agroforestal”, ha estudiado la germinación de semillas de tomate y las primeras etapas de crecimiento de plantas. Para ello, han modificado de forma artificial el campo magnético con la introducción de campos magnéticos estacionarios, muy superiores al geomagnético, concretamente entre 1.250 gauss y 2.500 gauss, y generados mediante imanes o por corriente eléctrica continua.

Fuente: http://www.consumer.es/seguridad-alimentaria/ciencia-y-tecnologia/2009/07/27/186829.php

BY: SYGM