¿Hay solución a los ataques con armas de pulso electromagnético?

Lo que antes parecía una utopía que solo podía verse en las salas de cine, es una realidad hoy en día en donde por pulsos electromagnéticos se puede deshabilitar una red eléctrica o red de datos. Lo que cambia el voltaje en las proximidades, por lo que los reguladores, interruptores y tableros de circuitos en los equipos electrónicos se vuelven locos. Esta radiación no puede sentirse, por lo que los afectados no saben por qué se averían sus ordenadores o máquinas o de qué dirección viene el ataque.

Cuatro antenas, especializadas en tomar muestras alrededor del dispositivo protegido. Cada uno de ellas cubre un cuadrante de 90 grados y detecta todos los tipos de fuentes electromagnéticas. Un módulo de alta frecuencia precondiciona las señales para la medición y determina cuando se inició el pulso electromagnético y cuándo se detuvo.

A continuación, un ordenador en una estación de monitorización, conectado a través de un conductor óptico, calcula los valores de la señal y los presenta en una pantalla. “Nosotros identificamos el tipo y la ubicación del origen del ataque invisible, como si tuviéramos un sexto sentido. Los afectados por el ataque puede utilizar esta información para organizar una respuesta de protección rápida y adecuada” , explica Joster.

Los escenarios de amenazas son reales: algunos delincuentes alteran las redes informáticas de bancos, bolsas y empresas. Entre los que ya se han documentado está, por ejemplo, el de los ladrones que utilizaron ondas electromagnéticas para romper los sistemas de seguridad de unas limusinas en Berlín. Sus armas son del tamaño de una maleta. Dependiendo de la intensidad de campo, el atacante que usa estas microondas de alta potencia puede estar situado a varios metros del objetivo.

Los dispositivos electrónicos pueden soportar una cierta cantidad de radiación, que se mide en voltios por metro. Es lo que se llama compatibilidad electromagnética y, de no tenerla, los componentes electrónicos no tendrían un funcionamiento fiable, ya que cada dispositivo podría interferir con otros en su vecindad inmediata.

 “La importancia de los componentes electrónicos seguirá aumentando en el futuro. Un blindaje completo de la radiación electromagnética en equipos electrónicos sería teóricamente posible, pero demasiado caro. Se necesitan sistemas que pueden detectar este tipo de ataques”, dice Joster.

Fuente:  https://www.elcorreo.com/innova/investigacion/20131203/electromagnetico-201312031819-rc.html

BG: JEMS