La protección sanitaria frente a los campos electromagnéticos

Efectos de los Campos Electromagnéticos


En estos últimos años se ha generado una creciente preocupación social por los efectos de los campos electromagnéticos (CE) sobre la salud humana a nivel mundial.

El uso masivo de teléfonos móviles y el despliegue de antenas de telefonía ha provocado una cierta alarma por las consecuencias sanitarias a largo plazo de la exposición a CE. Algo similar ha sucedido con los riesgos asociados a la exposición a CE de baja frecuencia.

La creciente preocupación social y las demandas de los sectores implicados justificaban la necesidad de elaborar una norma estatal que permitiera proteger la salud de los ciudadanos, dar cobertura jurídica a las autoridades autonómicas y locales y establecer un marco regulador de la telefonía móvil.

Cuando se habla por teléfono, la distancia entre el móvil y la cabeza del usuario es muy pequeña. Por ello, las potencias transmitidas por estos aparatos, que son absorbidas por nuestros tejidos, son superiores a las que la población general absorbe de las señales emitidas por las antenas de estaciones base.

Un estudio retrospectivo que evaluó la incidencia de cáncer en usuarios de teléfonos móviles no encontró ningún exceso de riesgo en cánceres de cerebro, del sistema nervioso, de las glándulas salivales o de leucemia. El riesgo de estos cánceres no variaba en relación con la duración del uso de los teléfonos móviles, el tiempo desde la suscripción del servicio o el tipo de teléfono (analógico o digital). Otros estudios no encontraron ningún riesgo mayor de padecer cáncer de cerebro, incluidos los neurinomas de acústico, por usar teléfonos móviles.

No hay fundamento para exigir el alejamiento o la retirada de las antenas, ya que se consigue un efecto contrario al que se persigue. Si se alejan, las antenas deberían aumentar notablemente su potencia de emisión para dar una cobertura de calidad.

La recomendación más adecuada  es evitar las exposiciones innecesarias. El uso de la electricidad, los aparatos electrodomésticos y la telefonía móvil debe hacerse con racionalidad y prudencia.


 

Tomado de la Fuente:https://www.scielosp.org/article/gs/2004.v18suppl1/239-244/es/

Bg:KAGP